SHINOLA y la controversia a su alrededor


Detroit es una de las ciudades con más pobreza de USA, extrañando los años dorados cuando era el centro gravitacional de la industria del automóvil. Hoy sólo quedan edificios abandonados, barrios destruidos, crimen y una tristeza constante debida al desempleo que han hecho que más del 50% de su población haya salido en los últimos 50 años.  En 2011 El texano Tom Kartsotis (el fundador de Fossil e importador de relojes de Asia a USA) encontró en Detroit el lugar perfecto para empezar una marca de lujo, donde los bienes raíces no valen nada y sobra mano de obra calificada herencia de la industria del automóvil. Kartsotis tiene la intención de devolver a Detroit su dignidad trayendo inversión y trabajo bien pagado. El nombre de la marca viene de una grasa para calzado de 1877 dando una identidad de industrialización y trabajo. 

La marca hace de todo, empezaron haciendo relojes y hoy tienen bicicletas, torna-mesas, pelotas para deportes, libretas, ropa y básicamente cualquier cosa que se necesite para estar bien equipado en el mundo urbano moderno. La marca ha sido muy exitosa entre celebridades y políticos como Barack Obama o Bill Clinton.

Uno de los grandes éxitos de la marca es traer de vuelta y conservar el trabajo de artesanía tradicional. Las ganas de salir adelante de la ciudad y el apoyo del gobierno local hicieron que la marca fuera un éxito. Detroit es conocida por muchas cosas pero no por producir buenos relojes por lo que se asociaron con Swiss Ronda AG quienes les entrenaron a sus empleados en la manufactura relojera. Uno de los mantras de la compañía es tener la mejor calidad posible incluida la presencia online haciendo de su sitio uno de los más interesantes. 

Lo interesante de la historia viene cuando aún que tienen muy buena calidad en sus productos hay mucha critica hacia la marca diciendo que tienen una falsa autenticidad, que la gente que los fabrica no gana lo suficiente como para poderlos comprar ellos mismos, siendo explotados por su precaria situación por el millonario dueño de la marca y la más reciente polémica que los productos no se hacen donde dicen que se hacen.

Sólo el futuro podrá decir si Shinola ayudó a la ciudad como dice hacerlo o sólo fue un truco publicitario bien orquestado para hacer que la marca fuera bien vista por un consumidor en busca de conectar con las historias atrás de los productos.